Paulina Veloso y Carmen Hertz: Los Ecos de su Memoria

Comparte en Facebook Twitear Whasapealo Telegramealo

No fue fácil juntar a estas dos mujeres, abogadas, potentes, con una biografía conocida y reconocida. Y nos juntamos en medio de uno de los tantos episodios, que como máquina del tiempo, reaparecen en este clima país tan enervado. Ambas llegaron hasta el Parque por la paz Villa Grimaldi, que el día de nuestra cita había sido atacado por el Movimiento Patriótico neofascista.

Sus vidas caminaron en forma paralela hasta el 11 de septiembre de 1973. Carmen, hija única de una familia de derecha, con padre abogado salió del colegio de monjas al Liceo 7 en la educación primaria y de allí a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile donde empezó su despertar político y dejó de ser la niñita con trenzas y faldita escocesa. Fue del MIR y después de la llegada de Salvador Allende a La Moneda entró al Partido Comunista. Se casó con su camarada Carlos Berger, tuvo su único hijo y trabaja en la CORA al momento del Golpe. Siempre fue polvorita y discutidora, pero con mucho sentido del humor y ganas de vivir. Paulina, fue la tercera de cinco hermanos de una familia de izquierda conocida y muy respetada en Concepción. Su padre abogado y miembro del Tribunal Constitucional y su madre filosofa y escritora, que aun vive y a quien adora y veranean juntas. En su casa se vivía la política, las discusiones sobre las ideas, la cultura y todo ello formó un carácter fuerte, pero sereno y muy seguro que trasmite desde el primer momento. A los 14 años ya era militante socialista, dirigente estudiantil, campeona de vóleibol. Allí se encontró con Alexei Jaccard, un joven comunista, dirigente estudiantil con quien pololeó y después acompañó al exilio donde se casaron . El Golpe Militar trastocó sus vidas y las cambió para siempre. Carlos Berger fue cruelmente asesinado en Calama por los integrantes de la Caravana de la Muerte en octubre de 1973. Alexei Jaccard, cumpliendo una misión de su partido viajó a Buenos Aires en 1977 y fue detenido por la DINA en el marco de la Operación Cóndor. De su destino nunca más se supo, hasta que ex agentes de ese organismo confesaron la existencia de un cuartel de exterminio desconocido hasta esa fecha: el Cuartel Simón Bolívar. Allí Alexei fue salvajemente torturado y asesinado, sin perder su optimismo que lo llevó a construir un tablero de ajedrez con papeles, como recordó uno de sus asesinos.

“Inmediatamente después de la detención de Carlos, comencé a luchar por su libertad. Todo indicaba sería liberado y podríamos regresar a Santiago. Pero en la noche pasó Arellano Stark y su Caravana de la Muerte y lo asesinaron. Ese golpe dio un giro definitivo a mi vida”, dice Carmen Hertz.

Durante la Transición ambas ocuparon importantes espacios públicos. Carmen como Directora Jurídica de la Cancillería, embajadora en Hungría, integrante de la Comisión de Reparación y Justicia, del Comité Asesor de la Cancillería en el conflicto ante La Haya. Pero por sobre todo su vida la ha dedicado, como abogada, a la defensa de los Derechos Humanos, que no se detiene ni por un minuto, con la misma convicción y pasión.

Paulina fue Subsecretaria del SERNAM, Abogada integrante de la Corte de Apelaciones, Consejera del Consejo de defensa del Estado, Ministra de la SEGPRES y uno de los integrantes del Consejo Asesor para la Transparencia formado durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet. Además de ejercer su profesión y de hacer clases, su lucha por los DDHH es un continuo en su vida. Hace algunos días emocionó cuando clamó “No me lo pidan” a través de una columna publicada en La Tercera. Fue su llamado de alerta a una parte de la sociedad que decidió cambiar su historia, la de Carmen y tantos otros y convertirlas de víctimas en victimarias.

Por eso, quisieron hacer con nosotros un ejercicio de memoria y contarnos parte de la suya.

¿Cómo vivieron los años del gobierno de Allende?

PV: Yo estaba aún en el colegio y teníamos una vida sumamente normal. En Concepción, la efervescencia política era distinta a la que se vivía en Santiago. Mis padres, dos seres extraordinarios, almorzaban con nosotros todos los días en la casa. En mi casa se respiraba política y cultura y así nos formaron. Nos enseñaron que la democracia y la libertad eran y son un bien. Todos los días leíamos los diarios y nos inculcaron el interés por conocer lo que pasaba en Chile y en el mundo. Milité desde los 14 años en el PS, pero también desarrollé mi interés por el deporte con mucho entusiasmo. Nunca fui una hija rebelde, veraneaba con mis padres todo el tiempo, era muy apegada a mi familia. A través del deporte conocí a Alexei, mi primer pololo. Él era un joven idealista, muy fuertemente comprometido con las ideas de igualdad y libertad del ser humano, que amaba a Chile, que le gustaba la vida sencilla, cercana a la naturaleza, y se conmovía profundamente con la música y la poesía. Creía que el ser humano tenía el derecho de forjar su destino y era militante del Partido Comunista.


CH: Con Carlos ya estábamos casados. En el año 72 nació nuestro hijo Germán. Yo trabajaba en la CORA y Carlos era el jefe de gabinete de Orlando Millas, ministro de Hacienda. Fue un tiempo vertiginoso, pero convulsionado. Especialmente a partir del 72. Me recuerdo que muchas veces cuando salíamos de la casa en la Villa Frei, hacia nuestros trabajos con Germán que iba a la sala cuna –públicas y fantásticas- y en cada esquina de la zona oriente había incidentes organizados por grupos de Patria y Libertad y Fiducia. Carlos era muy moderado y prudente en su accionar. Pero yo me agarraba a mochas diarias desde el auto con los tipos. Mi mamá era partidaria activa de las protestas callejeras de la derecha y en más de una ocasión, me topé con ella. Situaciones surrealistas que vivimos.

PV: En Concepción, solo en el último tiempo hubo marchas y caceroleos. Yo tenía amigas muy importantes que no participaban en política. Algo que siempre ha hecho la diferencia entre regiones en política, dentro de muchas cosas, en que en regiones no se reparten la banda presidencial. Para eso, tienen que venir o estar en Santiago. La política se vive distinto.

CH: En Santiago habían sabotajes, atentados, la derecha empujaba un clima de insurrección contra el gobierno legal de Salvador Allende de manera descarada. Carlos recibía amenazas permanentes de Patria y Libertad. Esa fue la vida diaria. Para el “Tanquetazo”, (29 de Junio 1973), Carlos salió a primera hora a acompañar a Millas. Yo me quedé con Germán que tenía ocho meses en la casa, que fue rodeada por gente de Patria y Libertad con gritos e insultos. Yo salí con mi guagua en brazos, el bolso con pañales y mamaderas y con una pistola que disparé al aire para que me dejaran pasar. Quedó el desplumadero de las gallinas y caminé a pie hasta la casa de mis suegros para dejar a mi hijo. Cuando me comuniqué con Carlos, él no lo podía creer. Así pude llegar hasta el centro y participar en la concentración convocada por la CUT en defensa del gobierno. Ese era el clima de violencia de la derecha.

“Cuando me detuvieron junto a otros estudiantes, pensé que había sido algo casual. Pero después de analizar los Informes Rettig y Valech, me di cuenta que  prácticamente todos los dirigentes secundarios y universitarios a lo largo de Chile fueron detenidos o asesinados”, recuerda Paulina Veloso.

 
PV: Con mi hermana estábamos en Santiago ese día. Habíamos venido para participar en un campeonato nacional de voleybol. Estábamos en el colegio, pero jugábamos por el equipo de la Universidad Técnica de Concepción y nos alojaron en la Universidad Técnica, hoy USACH. Por supuesto se suspendió el campeonato y nos fuimos a la Federación para ponernos a disposición de los estudiantes. Había mucha incertidumbre, pero sí, la convicción de que nuestro deber era defender al gobierno. Los jóvenes participábamos con el mismo entusiasmo en política y nos sentíamos actores de lo que estaba ocurriendo, sin dejar de lado nuestros otros intereses.

El Golpe

El 11 de septiembre de 1973, el Golpe de Estado cambió sus vidas, sus proyectos y sueños. ¿Cómo vivieron ese día?

CH: Carlos fue nombrado Gerente de Comunicaciones de Cobre Chuqui. Llegamos allí los primeros días de agosto y vivíamos en la Casa de Huéspedes, a la espera de que nos asignaran una casa. Había un clima muy enrarecido y tenso donde se sucedían los sabotajes. El 11 de septiembre tipo siete de la mañana, un llamado de David Silberman, gerente general de Cobre Chuqui (hoy detenido desaparecido) nos alertó de los movimientos de la Armada y que algo ocurría en Santiago. Recuerdo a Carlos saliendo de inmediato y yo pocos minutos después. Dejé a Germán en la Sala Cuna y me fui a la gerencia. Ahí comienza algo vertiginoso. David nos confirma que hay Golpe. Carlos parte a la radio, ubicada a dos cuadras de allí. El bombardeo a La Moneda debe haber sido como a las 11 de la mañana, se cortan las comunicaciones con Santiago, pero Carlos sigue trasmitiendo el llamado de la CUT a los trabajadores de que permanezcan en sus puestos de trabajo. Repitió varias veces su trasmisión. Yo lo escuchaba por la radio, era todo muy extraño. Chuqui había sido allanado y detenidos varios funcionarios y dirigentes mineros. Entonces Carlos recibe un llamado del Comandante del Regimiento de Calama ordenando que detenga las trasmisiones. Él informa lo que está ocurriendo y anuncia que no dejará de trasmitir, le pide a la gente de la radio que se vaya y sale con un micrófono y un cable a la calle. Como la gerencia donde yo estaba era cerca, salí y corrí a la calle para acompañarlo y llego justo en el momento en que lo están subiendo a un camión militar. Y entonces le grito a los milicos con mucha rabia. Recuerdo su mirada serena, pidiéndome calma. Estoy viendo su mirada.


PV: Ese era el Día del Profesor y en mi liceo, como en todos los colegios, había un acto para celebrarlo. Yo era presidenta del Centro de alumnos, a cargo del discurso que había escrito durante toda la noche. Era muy temprano y mi madre escucha en la radio que hay movimientos militares en Santiago. Mi padre, que en esa fecha era integrante del Tribunal Constitucional, estaba allá. De todos modos partí al liceo, me encontré con la directora, y decidimos suspender la actividad. Yo guardé el discurso en mi manga y me fui a la Federación de Estudiantes. Había inquietud y mucha incertidumbre. Fui donde una amiga y regresé a la casa. Mi papá, preocupado por todos nosotros, decidió regresar a Concepción. Fue un viaje muy largo, con carreteras cortadas y patrullas militares que paraban su auto oficial a cada rato. Lo interrogaban y debía ir al cuartel del lugar para solicitar autorización que le permitiera seguir. Allí pudo ver que ya habían muchos funcionarios públicos detenidos, algunos a quienes conocía. Llegó a la casa después del toque de queda. Me acuerdo que escuchamos por la radio que el Presidente Allende había muerto. Fue una conmoción muy grande en la familia, en nuestro entorno. Inmediatamente después empezaron las detenciones. Pero curiosamente, quizás como defensa, uno intenta normalizar las situaciones, aunque sean terribles. Cuando miro para atrás veo que hablábamos en la mesa de que habían detenido a personas conocidas. Mi papá, como abogado, se sumó desde el primer día a la defensa de los perseguidos presidió la Comisión de DDHH durante todos los años que funcionó. Lo llamaban, muchas veces, alguien que había sido llamado y prefería entregarse, pero quería que lo acompañara.

Carlos Berger fue asesinado de forma cruel por la Caravana de la Muerte, Alexei Jaccard, una víctima de la Operación Cóndor fue detenido en Buenos Aires, trasladado al Cuartel Simón Bolívar de la DINA en Santiago desde donde nadie salió con vida. Hoy se conoce la magnitud de los crímenes que allí se cometieron. ¿Cómo pudieron manejar el dolor y sus propios miedos?

PV: Como dirigente secundaria fui detenida dos veces. La primera fue carabineros después de un allanamiento y un operativo a mi casa y barrio. Mi padre alegó que yo era menor de edad y aceptaron llevarnos a la comisaría. Mi padre se fue preso conmigo. Nos pusieron en un calabozo de hombres, yo la única mujer, tenía 17 años. Estábamos apiñados, muchas horas de pie. La segunda vez, le avisaron a mi papá que me detendrían y èl les dijo que estaba en el colegio. Le anunciaron que irían a buscarme a la salida de clases. Mi papá se preocupó de llevarnos chocolates y le pidió a mi mamá sacos de dormir. Eran efectivos del SIM. También él se fue detenido.
A Alexey lo detuvieron en octubre, pero ya lo buscaban. De hecho cuando allanaron mi casa y fui detenida la primera vez, preguntaron por él. Estuvo preso hasta diciembre. No era seguro para él quedarse y viajó a Suiza. Yo partí tiempo después. El Golpe trastocó nuestras vidas. No es normal irse sola, a los 18 años, para casar a Laussane, pero la dictadura tampoco fue normal. La vorágine en mi vida la sitúo cuando él desapareció en 1977. Desde ese momento me dediqué a buscarlo, a denunciar lo ocurrido, a presentar recursos, sin nunca tener respuesta. Finalmente en octubre del 79 volví a Chile, a la casa de mis padres en Concepción. Era seguida, no podía andar sola, pero fui opositora públicamente desde el día uno, perseguida en varios momentos, mi casa allanada. Entré a estudiar Derecho y en el 83 fui la primera presidenta de la Federación de Estudiantes de Concepción ganada por la oposición. El miedo está siempre presente, pero eso no te puede detener cuando hay tanto por hacer.


CH: No he dicho nunca “mira que terrible lo que me pasó”. Inmediatamente después de la detención de Carlos, comencé a luchar por su libertad. Logramos una condena de 61 días pero el 17 de octubre se aceptó otra petición de conmutar el resto de la pena por una multa. Todo indicaba que el 19 de octubre sería liberado y podríamos regresar a Santiago. Con esa esperanza, nos despedimos. Llegué al regimiento con maletas y pasajes. Pero en la noche pasó Arellano Stark y su Caravana de la Muerte y lo asesinaron cruelmente junto a otras 25 personas. Ese golpe dio un giro definitivo a mi vida. Me integré a trabajar en el Comité Pro Paz como abogada y después seguí en la Vicaría de la Solidaridad. Allí eran anto los horrores que conocíamos a diario que nos acostumbramos a un estilo, sin usar adjetivos, solo contar lo ocurrido. Quizás eso ayudó a protegerme de mis propias emociones, no sacarlas hacia afuera, tomar cierta distancia de lo ocurrido para poder contarlo. Siempre he tenido muy presente, y se lo he tratado de traspasar a Germán, que las cosas que no nos pasaron por mala suerte, sino porque formamos parte de un colectivo perseguido por razones muy concretas: porque creímos en tales cosas, porque impulsamos la Unidad Popular y después la resistencia a la dictadura. Por eso se nos intentó eliminar. Yo me siento parte de ese grupo de gente. Entonces no es “pobrecita yo, qué terribles las cosas que me han pasado”, no. Y entre todos nos protegíamos para enfrentar el dolor. Yo tuve que salir al exilio, cuando las señales en mi contra se pusieron peligrosas, pero fue un tiempo. Después me reintegré a lo que ha sido la misión de mi vida.

La represión en Chile se instaló a la hora de haber dado el Golpe. Pero hubo distintos momentos. Exterminio, desaparición, exilio, ¿Existió algún diseño o fueron decisiones de acuerdo al momento y al humor de Pinochet y de los mandos represivos?


PV: Cuando me detuvieron junto a otros estudiantes, pensé que había sido algo casual, pero, sobre todo después de leer y analizar los Informes Rettig y Valech, me di cuenta que en septiembre prácticamente todos los dirigentes secundarios y universitarios a lo largo de Chile fueron detenidos o asesinados. Siempre se dice: detuvieron y mataron a jóvenes y niños. Yo estoy dentro de ellos. En la vida me he encontrado con gente de mi edad que también eran dirigentes secundarios y estuvieron presas. Yo era presidenta del Centro de Alumnos, mi hermana, dirigente y ambas fuimos detenidas. En el exilio en Suiza viví con una compañera socialista un año mayor que a los 17 años dirigía el núcleo socialista. Un Consejo de guerra la condenó a 13 años de prisión, conmutado después de un año por extrañamiento. Una historia muy terrible. Pero nunca nos hemos preguntado ni se ha hecho un estudio para responder por qué lo hicieron. Si analizas quienes están detrás de los números que conocemos, aparecemos los niños de ese entonces. Algunos pueden decir que fuimos detenidos por casualidad o con nuestros padres. No fue así. Fue una política represiva, una decisión de la Dictadura de eliminar a esta generación.
CH: Entre las víctimas de la Caravana en Calama está Gregorio Saavedra que era presidente del Centro de Alumnos del Liceo de Chuquicamata y tenía 16 años.

PV: Éramos niños, pero para la derecha, los militares y el gobierno de Pinochet éramos enemigos y actuaron contra nosotros. Fue un diseño.

CH: La represión en Chile, a diferencia de otras dictaduras del Cono Sur, fue contra el pueblo chileno. Si tú analizas de punta a cabo el Informe Valech, te das cuenta de que todo Chile, a lo largo y ancho, desde Arica a Magallanes fue un gran centro de detención. La última subtenencia de Carabineros más miserable o retén del poblado más lejano, fue Centro de detención porque había que destruir el tejido social.

PV: Fue algo muy estudiado, sistemático, ordenado. Me lo subrayaron mucho en organismos internacionales, cuando buscaba a Alexey. El hecho de matar o hacer desaparecer a dirigentes de 14 a 18 años correspondió a una concepción desarrollada y cumpliendo una tarea elaborada y reflexionada. No es que iban a un edificio y detenían a todos los amigos que estaban juntos. A partir del 74, la represión fue selectiva, había grupos represores especializados en el MIR, el Partido Socialista y el Partido Comunista.

La desaparición forzada de personas tuvo una lógica. Muchos familiares se preguntan hasta hoy, ¿por qué a mi hijo si y al tuyo lo dejaron vivo?

PV: El Partido Socialista tiene muchas víctimas porque muchos militantes no se escondieron, intentando vivir una cierta normalidad pero ya tenían información sobre ellos. Fuimos ingenuos, porque era imposible siquiera pensar a qué límites llegarían. Incluso en los primeros meses, muchos se presentaron voluntariamente y nunca más volvieron. Nos dábamos cuenta de la persecución, pero no del horror, no es un canon humano. Reitero, hubo un diseño sistemático de represión, un intento de exterminio planificado. Al principio, se instaló el terror: expandir la idea de que cualquiera que intentara resistencia, podía ser muerto. En una segunda etapa comienza lo selectivo y se apunta a las directivas partidarias, los equipos de organización y finanzas. Se trata de impedir que algún día, renazcan los partidos de izquierda.

“El Partido Socialista tiene muchas víctimas porque muchos militantes no se escondieron. Fuimos ingenuos porque era imposible siquiera pensar a qué límites llegarían”, dice Paulinaa.


CH: La lógica de la desaparición forzada es sembrar el terror en la población y a eso responde el cómo y con quienes lo hicieron. No es solo secuestrar a los dirigentes, sino a cualquiera. Incluso a quien escondió a alguien por una noche en su casa. Eso instala el terror en toda la sociedad: cualquiera puede ser la víctima. A quien tenga una actividad, un pensamiento disidente, le puede pasar. La lógica de la desaparición forzada, es un mecanismo muy perverso. Si solamente se hace desaparecer a dirigentes el terror no se multiplica, si eso lo haces con alguien que quizás pasó un recado, un papel, ocultó algo, o estaba por casualidad en la casa que allanan, y lo hacen desaparecer, se genera y logra el terror en la sociedad. Ellos querían y se esforzaban en inocular el miedo. Eso lo hicieron en Chile y en Argentina.

¿La Caravana de la Muerte y la Operación Cóndor de la que fueron víctimas Carlos Berger y Alexey Jaccard entre muchos otros, responde a esta lógica del terror para “eliminar el cáncer del marxismo”, como dijo Gustavo Leigh el 11 de septiembre?

CH: La Caravana es una de las operaciones de exterminio fundacionales. Junto con La Moneda que significó el secuestro y asesinato de todos los colaboradores del Presidente Allende y su escolta en las horas posteriores al Golpe, la Caravana fue un comando de exterminio de la represión. Las víctimas no fueron elegidas al azar del conjunto de presos políticos, sino lo hizo Sergio Arellano Stark. Fueron dirigentes sindicales de la zona, funcionarios con responsabilidad de gobierno. Quienes eran cabezas de las empresas son asesinados por ese solo hecho. Y el método de exterminio que no es el fusilamiento, es una masacre. Utilizan el corvo, los despedazan. Una se pregunta por qué tanta crueldad si no hay testigos civiles. Fue una manera de generar no solo el terror en la población sino también en los militares. Porque ellos entendieron que en la zona norte habían sido demasiado blandos con los Consejos de Guerra. Entonces esto fue un llamado a los militares de que supieran que esto era así. No es casualidad.


PV: La Operación Cóndor fue una operación con mucha inteligencia y muchísimos medios del Estado para poder infiltrar y coordinarse con todos los aparatos represivos de las dictaduras de América Latina. Durante mucho tiempo, diría bastante largo, los familiares no sabíamos que ellos eran detenidos desaparecidos. Por eso desde el día uno los buscamos y yo siempre pensé que los soltarían. Para nosotros estaban detenidos. Incluso viajó gente desde Suiza y le llevó cartas mías. Se pensaba que en algún minuto aparecería, se le haría un juicio. Cuando esto ocurrió ya había desaparecido toda la directiva del PS, del PC. Existía la duda, pero no la convicción de que podrían desaparecer. En Suiza se organizó un grupo de estudiantes, amigos, y profesores de la Universidad de Ginebra, quienes protestaron e hicieron cientos de gestiones dirigidas a los gobiernos de Argentina y Chile para obtener la liberación de Alexei. En esos actos tuvo una participación muy destacada quien era entonces Rector de la universidad, don Justin Thorends, profesor de derecho quien no podía siquiera imaginar que en pleno siglo XX alguien pudiere ser detenido y su detención jamás ser reconocida por gobierno alguno, simplemente volatilizarse. La existencia del centro de exterminio Simón Bolivar, donde fue asesinado Alexei y parte de lo que ocurrió allí solo empezó a conocerse en el año 2007.


CH: Cuando confesó el Mocito y dio a conocer la existencia de ese centro Simón Bolívar.


PV: Entonces, la idea de que su detención formó parte de la Operación Cóndor fue muy posterior. Las familias de las personas que desaparecieron afuera no solo tuvieron que luchar contra las autoridades para obtener información sino también con los mismos organismos que nosotros nos dimos para poder saber sobre ellos. Yo hice el recurso de amparo de inmediato conocer su detención y quedó presentado aquí. Cuando, con mis colegas, íbamos a las agrupaciones de DDHH y explicábamos que éramos la Asociación de Chilenos Detenidos en Argentina, nos decían que no podían hacer nada porque no era aquí donde había ocurrido. O el ministro de la Corte, decía que ellos no tenían que ver con el tema porque no era Chile. Fue muy duro. La mayoría de quienes fueron tocados por la Operación Cóndor, la se vio y sintió como víctima aislada. Pasó mucho tiempo para organizar una agrupación. Cuando se encontraron en Cuesta Barriga algunos restos fue un impacto tremendo. Algunos familiares, como los Stulmann de Argentina, no tenían idea que los habían traído y asesinado en Chile.

¿Cómo se puede entender la crueldad sin límites de chilenos que actuaron en la Caravana de la Muerte o en el centro Simón Bolivar? Cuesta leer los relatos que se han conocido de lo que allí ocurrió.

CH: Me llamó mucho la atención de que ya en octubre fueron capaces de tanta crueldad, pero cuando te remites a la Escuela de las Américas y la instrucción antisubversiva que recibieron todos los que pasaron por allí, logras encontrar las razones. Con la doctrina de Seguridad Nacional metida en sus cabezas, los militares chilenos visualizaron a los opositores como enemigos que debían eliminar. La desaparición forzada se inspira en el decreto Noche y Niebla de Hitler que decía que “había que desaparecer a las personas porque el efecto disuasivo para las personas es mayor de que si los matas”.


PV: Y le agregaría que el conjunto de la derecha mira todo y gran parte lo sabe y lo acepta. Y eso explica porque alguien se puede sentir con todo el poder del mundo para matar. En el caso de Alexey, el rector de la Universidad de Ginebra le envió una carta a cada uno de los ministros y subsecretarios de Pinochet para saber de él. Solo el subsecretario de Hacienda contestó. Es cierto que la gente común y corriente podía no saber, pero no los otros. Y lo permitieron. Ello significa que cualquiera que tiene instrucciones de asesinar o cometer atrocidades, se siente amparado porque tiene el apoyo tácito de parte de las autoridades y de un sector político. Y lo que es más impresionante hoy, una gran parte de ellos piensa más o menos parecido o lo justifican.


CH: Lo que hemos vivido estos últimos días ha desnudado lo que realmente piensan. Estamos viviendo un retroceso muy grave en esta materia.

Y ¿qué les pasa con esto? ¿Que las víctimas sean ahora los victimarios de “pobres ancianos enfermos”?

CH: Esto no es por magia. No cayó un hechizo en el país para que estén las cosas así. Hay razones políticas muy concretas para ello. Mi opinión es que la forma como se construye la transición en Chile contribuye a la falta de sanción política, social y moral del sector político que no solo dio el Golpe, sino que propició el exterminio con la mano de los milicos, lo avaló, lo aplaudió, lo justificó y hoy lo relativiza. ¿Qué sanción política tuvieron? Cero. La derecha jamás ha atravesado el desierto. Mantuvieron su protagonismo político. En Chile, instalar la verdad, la justicia y la construcción de la memoria como bien jurídico, social, político ha sido un camino extremadamente difícil y hostil y el sistema político no ha dado el ancho ni ha sido capaz de resolver el problema. Por eso es que hoy, en el año 2018 surge con tanta fuerza nuevamente. Hay responsabilidad de los tres poderes del Estado. El Poder Ejecutivo y su labor de impulsar políticas públicas de memoria, impulsar la verdad y la justicia ha sido muy mala. Comparémonos con Argentina. El Museo de la Memoria lo impulsa la Presidenta Bachelet, pero no es estatal. ¿Dónde se encuentran o socializan los informes Rettigg y Valech? ¿Han tenido una política de difusión?. El Parlamento tampoco ha adecuado las normativas internas a los tratados internacionales. El Poder Judicial actúa después de la detención de Pinochet en Londres y el proceso que llevó el juez Juan Guzmán. Y hoy tenemos que agradecer la justicia en la medida de lo posible. Y cuando se activa la acusación constitucional se desata la histeria en el establishment. Aquí hay responsabilidad de todos los poderes del Estado.


PV: Yo comparto la mayoría de lo que dices Carmen. Estos procesos son difíciles. En Chile no hubo una derrota cultural de la derecha. A nivel judicial no había ninguna posibilidad de que se investigara nada. Solo algunos casos individuales de ministros muy valientes y que hicieron acciones particulares. Para la detención de Pinochet en Londres, hubo un grupo que estaba de acuerdo con seguir adelante, pero parte del Ejecutivo de ese entonces opinó lo contrario. Mi familia fue perseguida por el hecho de tener un familiar desaparecido. Yo siempre estuve haciendo acciones en Suiza, aquí, en foros internacionales. Pedí la extradición de Pinochet, mil cosas. Pero no era cosa de entrar a algún lugar y decir soy familiar de un detenido desaparecido. Esto se transformaba en un elemento negativo. Te marcaba y eso afecta. Frases como “para qué lo voy a invitar, si está pegado en el tema”, son fuertes. Es un efecto perverso. Y eso da pie a un ambiente donde son ellos los que molestan, casi son culpables por insistir en su búsqueda de justicia. Lo que debería haber ocurrido es que la sociedad entera se hubiera hecho la pregunta, ¿Cómo encontramos a los desaparecidos?. No puede ser que solo sea tarea de un puñado de mujeres viudas que envejecen y muchas mueren, sin saber que pasó. Es muy triste y duele. De acuerdo a los relatos hay por lo menos cuatro lugares en que quienes han hablado dicen que fueron trasladados los desaparecidos. ¿Se ha hecho una investigación seria de esos lugares? Nada. Sólo de manera parcelada y de acuerdo a lo que investigan los jueces. La lucha de los familiares no puede ser en solitario. Muestra de alguna manera lo que es esta sociedad.

“No era cosa de entrar a algún lugar y decir soy familiar de un detenido desaparecido. Esto se transformaba en un elemento negativo. Frases como ‘para qué lo voy a invitar, si está pegado en el tema’, son fuertes. Es un efecto perverso”, dice Paulina.

Pero discrepo con la Carmen porque creo que dentro de este proceso difícil y pese a todas la falencias, desde los 90 se avanzó en materias de derechos humanos y en tribunales, su conducta, no obstante fallos en los que no estoy de acuerdo, ha sido positiva en los últimos años. Se han dictado condenas, algunas bajas, pero los responsables de la represión y todo lo que ello significó están presos y condenados. Falta, pero se ha hecho un camino.


CH: Pero hay mucha distorsión, se invisibiliza parte de la memoria y es como si parte de tu biografía no ha existido. Nosotras participamos y trabajamos en la reconstitución del tejido social, de los partidos políticos cuando sus dirigencias completas fueron exterminadas. El rol que jugaron personas como nosotras también se invisibiliza -. Y todavía hay algunos que actúan sectariamente con partidos que, pese a la represión y las dificultades, jugaron un rol importante. ¿Qué pretenden?.


PV: Sí, eso es muy fuerte. La reconstrucción de los partidos políticos y concretamente del socialista y comunista es algo que se ignora. Nosotras estuvimos en eso y es como que nos dijeran: parte de tu biografía no es. Desde muy joven participé en la reconstrucción de mi partido y un conjunto de personas que iniciaron este esfuerzo, desapareció y eso es muy importante recordarlo siempre, porque tiene que ver con la convicción, con la ética. Es como que te dijeran, en ese período perdieron el tiempo.


CH: Tampoco existe política pública con relación a la búsqueda de los detenidos desaparecidos. Yo ví en Argentina una campaña del Estado en que aparecía Messi llamando a los jóvenes nacidos entre el 76 y el 83 a hacerse examen de ADN y llevarlo a las Abuelas de Plaza de Mayo para identificar y encontrar a sus nietos. Con él estuvieron muchas figuras conocidas.


PV: A pesar de la etapa inicial, yo salvo mucho al Poder Judicial. Existen muchos ministros que han sido castigados por sus fallos, como Carlos Cerda, el juez Juan Guzmán, el mismo Milton Juica que se demoró años en ascender a la Suprema. En momentos en que el Poder Ejecutivo no se lo esperaba, se procesó a Pinochet.

¿No se sintieron en parte reparadas después de lograr el desafuero de Pinochet?

CH: La detención de Pinochet en Londres para mí y el mundo de los DDHH fue nuestro primer gran triunfo y fue posible gracias al trabajo hecho aquí, durante largos años. Yo renuncié a mi cargo de Directora Jurídica de la Cancillería por la posición que tomó el gobierno de la época (Frei Ruiz Tagle). Cuando Pinochet regresa, gracias a gestiones del gobierno chileno, pedimos el desafuero apenas el avión despegó de Londres. Esa fue una etapa muy intensa, con mucho lobby del establishment para evitar su desafuero. Pero lo logramos.


En lo personal, fue un acto de reparación poder alegar, como abogado querellante en representación mía y de mi hijo Germán ante el Pleno de la Corte de Apelaciones y describir, por primera vez, la brutalidad de los crímenes de la Caravana de la Muerte. Pude exponer, con detalles, frente a ellos, el horror del crimen de Carlos. En muchas ocasiones ya lo había hecho en tribunales internacionales. Esta vez fue distinto, mi voz la escucharon los integrantes del Pleno de la Corte de Apelaciones, con toda la solemnidad que ello significa.


PV: Cuando se supo la noticia de su detención, hice de inmediato un recurso judicial y a petición mía, el Fiscal suizo pidió su extradición ya que Alexei era ciudadano suizo y una víctima de la Operación Cóndor. Al momento del desafuero de Pinochet por esta causa, yo trabajaba en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, y era abogado integrante de la Corte de Apelaciones de Santiago. Viví ese momento con mucha emoción por su significado simbólico y político. Después del fallo del Pleno de la Corte hubo avances y retrocesos, pero sin duda marcó un hito histórico, un punto de inflexión. Y su procesamiento posterior por parte del juez Juan Guzmán tuvo ese énfasis.

Esta es una historia de 45 años en sus vidas, con golpes, dolores, pérdidas, desengaños. ¿Cómo pudieron rehacerlas y mantener la fuerza para seguir hasta hoy?

PV: Creo ser resiliente. No fue fácil estudiar, trabajar clandestina, hacer el duelo tan lejos de los míos, saberse perseguida, pero gracias a mi familia, a Francisco Grau, mi compañero desde 1982, mis dos hijos Nicolás y Matías que siempre entendieron y respetaron mi historia, que me acompañan, apoyan y contienen y a las convicciones que mis padres me entregaron desde pequeña, pude seguir adelante y reconstruir una vida que me da alegría. Pero, si siento dolor, cuando veo que aún, después de 45 años, el drama de los detenidos desaparecidos, todavía es de sus familiares, no de la sociedad en su conjunto. Pienso que en nuestra Patria aún falta el momento de poder compartir, más allá de nuestros cercanos, la tragedia vivida en todas sus dimensiones; el sentimiento de la pena y el horror. Sólo cuando los otros, los que estuvieron en la vereda del frente, lo hagan, podremos de verdad reconstruirnos en una historia común. Y eso todavía no ocurre.


CH: La familia de Carlos fue destruída, sus padres, dos seres maravillosos se suicidaron. No quiero hacer un panegírico, pero el hecho de tener convicciones muy profundas, y no sólo en tu fuero íntimo sino que trabajar por ellas, te ayuda mucho. Y también vivir tan rodeada de referentes tuyos, amistades históricas de una vida en común. Porque mis amigos son todos muy parecidos, se ríen mucho de sí mismos, no se echan a morir, hacen unos análisis de un humor negro realmente despiadado, ¡una cosa que no tiene límites! Y claro, eso ayuda.


Mi único dolor es que mi hijo Germán se perdió de conocer, vivir, aprender y compartir con ese ser maravilloso que fue Carlos Berger, su padre. Porque nunca será capaz de dimensionar lo que se perdió por culpa de criminales que decidieron sobre las vidas de tantas personas maravillosas como él. Esa es mi pena más profunda.


No obstante esto, si miro hacia atrás, no podemos decir que no sacamos nada, no es así. A partir de pequeñas cosas y grandes hazañas, con esos tremendos obstáculos, y dolores, terminamos haciendo un camino. Y seguiremos hasta que estemos muy viejas. Eso te lo aseguro

Claves: , ,

Comparte en Facebook Twitear Whasapealo Telegramealo

5 thoughts on “Paulina Veloso y Carmen Hertz: Los Ecos de su Memoria

  1. Que mujeres mas valientes y valiosas, trataron de destruirlas con todo el poder de la maldad de una dictadura sangrienta, terroristas de Estado, esa es la peor derrota de estos regímenes, destruyen a miles de seres humanos valiosos, desintegran familias completas, aniquilan tejidos sociales, pero los pensamientos, las ideas, las luchas, están intactas. Todos estas víctimas que trataron de borrar del mapa, hoy son recordadas con admiración profunda y respeto por su valentía y heroísmo para defender sus ideas de luchar por una sociedad mas justa e igualitaria, humana y en donde las personas valen en su condición de seres humanos y no por su dinero. Que todos tengan la oportunidades para crecer, desarrollarse y vivir plenamente. Los victimarios quedaran en la historia como lo peor de
    bajezas de seres abyectos, siniestros, cobardes, viciosos, desalmados, hipócritas, muchos de ellos mimetizados como personas honorables, defensores de la vida, padres ejemplares, Ministros, Políticos, Empresarios, Religiosos ¿Cómo pueden mirar a sus ojos a sus hijos y no remorderse la conciencia de sus actos cómplices canallescos del avallasamiento de un pueblo indefenso que sólo soñaba con un país mejor para sus hijos.Mi profundo respeto y admiración por estas heroicas mujeres chilenas y mi más profundo desprecio para los cobardes que las persiguieron por sus nobles ideas. Sigan dando sus valiosos testimonios para que este pueblo no siga siendo engañado por los fascistas.

  2. Dos mujeres que marcan un hito en la historia por su perseverancia, su valentía, su valor y su capacidad de lucha en momentos de defender los DDHH. Gracias Carmen,gracias Paulina por demostrar la valentía y ser un ejemplo para las actuales y próximas generaciones.

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *