Otro show de la DINA

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El 24 de mayo de 1977, La Segunda tituló su primera página con la frase: “Otro show de la Vicaría”. En páginas interiores, un artículo anónimo en tono burlesco afirma que en las listas de detenidos desaparecidos presentada por el obispo Enrique Alvear, a nombre de la Vicaría de la Solidaridad, incluyó a Carlos del Solar Ramírez y que éste, lejos de ser una víctima de la dictadura, era “juntista” y exintegrante de Patria y Libertad que “nunca ha tenido problemas en este régimen”. “Poco a poco, la mascarada ha ido quedando al descubierto. Los… ‘desaparecidos’ no eran tales”, afirmaba el artículo.

El autor de la crónica, afirmaba que de la lista de desaparecidos “están apareciendo… todos”.  Sin embargo, en este caso, como en otros similares, los periodistas no se preocuparon de verificar si tal nombre efectivamente estaba en la lista de detenidos desaparecidos presentados por la Vicaría. Y no, no estaba.

En una entrevista con ese medio, del Solar afirmaba: “Simplemente, se ha organizado el show para atacar a Chile. Es ridículo que mi nombre aparezca en el show de la Vicaría. Iría hasta donde el mismo Cardenal a preguntarle ¿Por qué incluyeron mi nombre en esa lista de desaparecidos? No me lo explico. Toda esta historia es ridícula”.

El autor de la crónica, afirmaba que la lista de desaparecidos “están apareciendo… todos”.

Sin embargo, en este caso, como en otros similares, los periodistas no se preocuparon de verificar si tal nombre efectivamente estaba en la lista de detenidos desaparecidos presentados por la Vicaría. Y no, no estaba.

Bajo el subtítulo: “Complot”, la nota analizaba un segundo hecho: “Hace algunos días los servicios de seguridad detuvieron a cuatro individuos que aparecen implicados en el secuestro, apremio y maltrato físico del menor de 16 años de edad, Carlos Arnaldo Veloso Reindebach”.

La información mencionaba a los supuestos autores de ese delito, junto a fotografías suyas: Róbinson Zuleta Mora, Osvaldo Figueroa Figueroa, Luis Rubén Mardones Geza y Humberto Drouillas Ortega. “Lo más curioso es que todas estas personas están sindicadas como colaboradoras del Instituto Apostólico Fundación Cardijn”.

La historia intentaba implicar a un organismo eclesiástico, pariente de la Vicaría de la Solidaridad, con atentados a los derechos humanos. Pero, en los recursos de amparo presentados en el caso del joven Veloso, con abundancia de pruebas, se desprendía otra historia muy distinta. Ésta:

Carlos Veloso Figueroa, un antiguo dirigente sindical y militante demócratacristiano, trabajaba media jornada en la Fundación Cardjin. Zuleta, Figueroa y Drouillas, eran vecinos suyos, algunos simpatizantes de la DC, otros del PC.

Agentes de la DINA detuvieron a su hijo de 16 años, lo torturaron y lo amenazaron con matar a su padre “si no colaboraba”. Horas más tarde, lo abandonaron cerca de la casa de su abuela. Después de que su padre puso un recurso de amparo en su favor, con el apoyo de la Vicaría de la Solidaridad, los agentes de la DINA se presentaron en la casa de los Veloso con el supuesto afán de “aclarar” su secuestro, en mayo de 1977.

Entonces comenzó a desarrollarse un libreto tan siniestro como absurdo. Los agentes permanecieron varios días en la casa del joven y de su padre, con el supuesto objetivo de protegerlos y cada tanto los sacaban a un cuartel secreto para interrogarlos. Al padre, le hicieron creer que su hijo intentaba proteger a marxistas y que se negaba a inculparlos porque eran sus amigos y vecinos. Al joven le hicieron pensar que su padre era un colaborador de la DINA y que no podía contarle lo que verdaderamente le había pasado. Bajo apremios y amenazas de dañar a su familia, el joven Veloso fue obligado a acusar a sus vecinos como autores de secuestro y violación en su contra.

Los agentes montaron una conferencia de prensa en su propia casa para que el joven acusara a sus vecinos de los delitos. Los vecinos de los Veloso acusados falsamente, fueron también aprehendidos y torturados para que confesaran “su crimen”. Uno de ellos, cuya detención nunca fue reconocida, Jorge Troncoso, se convirtió en detenido desaparecido.

La Vicaría, alertada por la cantidad de días que la familia llevaba encerrada en su casa, a merced de la DINA, presentó en su favor un nuevo recurso de amparo. Casi todos los sobrevivientes optaron después de terminada la odisea por pedir asilo en otros países.

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