La “Operación Colombo”, montaje internacional

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Uno de los montajes comunicacionales más sofisticados y crueles durante la dictadura es el que se usó para justificar la desaparición de 119 personas secuestradas entre el 27 de mayo de 1974 y el 20 de febrero de 1975. Los obispos chilenos y delegaciones internacionales presionaban al régimen para que explicara qué había pasado con esas personas que, según los múltiples testimonios reunidos por el entonces Comité Pro Paz, habían sido mayoritariamente secuestrados por agentes del Estado y llevados a cuarteles secretos de tortura.

La investigación del Tribunal de Ética del Colegio de Periodistas demostró que el montaje fue en parte obra de Álvaro Puga, director de Asuntos Civiles de la dictadura y jefe de Operaciones Sicológicas de la DINA.

La revista O’Día en Brasil, que circuló por primera y única vez en Curitiba, el 22 de julio de 1975, difundió una lista de 59 militantes del MIR que, según la publicación, habían muerto en enfrentamiento con sus propios camaradas. Lea, publicada en Buenos Aires el mismo mes, entregó otros 60 nombres .

Con una rapidez inusitada para la época, las listas fueron replicadas por los medios chilenos. La Segunda, de la cadena mercurial, tituló: “Exterminados como ratones”, y en sus páginas interiores : “Gigantesco operativo militar en Argentina: Exterminan como ratas a miristas”.

Según información publicada por la fundación Londres 38, el montaje conocido como “Operación Colombo” dejó algunos rastros. Por ejemplo, que el entonces mayor de Ejército Raúl Iturriaga Neumann se reunió en Buenos Aires con el agente Enrique Arancibia Clavel, en abril de 1975, para “preparar un montaje que hiciera creer que el exgerente de Chuquicamata, David Silbermann, había sido asesinado en la capital argentina, aunque en realidad el ingeniero había sido secuestrado por la DINA desde la ex Cárcel Pública de Santiago y desde entonces está desaparecido”.

Para eso, el cadáver sin vida de un desconocido fue dejado en el sótano de un edificio porteño, con la cédula de identidad de Silbermann Gurovhic, y un cartel encima que decía: “Dado de baja por el MIR”.

Otros tres cuerpos aparecieron en Buenos Aires con carteles que atribuían su deceso a purgas del MIR, junto a cédulas de identidad de chilenos: Jaime Robotham Bravo, Luis Guendelman Wisniak y Juan Carlos Perelman Ide.

Con esas informaciones, un grupo de la sociedad creyó lo que decía la prensa: los detenidos desaparecidos eran una invención.

Los antecedentes judiciales demostrarían más tarde que los 119 fueron secuestrados por agentes de la DINA y que desaparecieron de distintos centros de tortura. Según el relato de Lucía Sepúlveda, en la página “www.contrainjerencia.com”, entre los desaparecidos había 19 mujeres (una de ellas, Jacqueline Drouilly, embarazada) y 100 hombres, la inmensa mayoría veinteañeros. Entre los secuestrados había estudiantes, obreros, profesionales, periodistas, actores, sastres y pobladores.

La investigación realizada por el Tribunal de Ética del Colegio de Periodistas en 2006, tras la denuncia del Colectivo 119, demostró que el montaje fue en parte obra de Álvaro Puga, director de Asuntos Civiles de la dictadura y jefe de Operaciones Sicológicas de la DINA, quien firmaba como Alexis (el mismo que aparece en otro artículo de esta serie, afirmando haber recibido el también inventado Plan Z).

En esa misma instancia, se dejó constancia de que “el financiamiento de esta acción en Brasil, según está acreditado en varios juicios, provino de la entonces estatal Línea Aérea Nacional y de la embajada de Chile en Brasil”.

En cuanto a LEA, se estableció que fue editada por una empresa ligada al Ministerio de Bienestar Social argentino a cargo del Ministro José López Rega, conocido político de ultraderecha, apodado “El Brujo”.

El fallo del Colegio de Periodistas sostuvo que “en reiteradas oportunidades y tratándose de informaciones trascendentes y que afectaban a muchas personas o a la sociedad en su conjunto, el responsable de la redacción del texto no estableció clara y definitivamente la fuente de la que emanaba la información. En el mejor de los casos, los redactores sólo se escudaban en frases tales como ‘en fuentes oficiales’”.

El Colegio de Periodistas sancionó a los directores a la época de El Mercurio (René Silva Espejo), Las Últimas Noticias (Fernando Díaz Palma), La Segunda (Mario Carneyro), y de La Tercera (Alberto Guerrero Espinoza), por haber fallado a numerosas de sus obligaciones profesionales y a la ética periodística, principalmente la de no confrontar las informaciones recibidas.

Por las desapariciones, la Justicia ha dictado solo 17 condenas definitivas y ejecutoriadas, fundamentalmente contra los autores materiales de los secuestros y torturas, pero no ha enjuiciado a los autores del montaje.

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2 thoughts on “La “Operación Colombo”, montaje internacional

  1. Los padres de una de las víctimas supieron de forma casi immediata de que el supuesto cuerpo de su hijo, entregado a sus padres en Argentina, no era tal. El jóven había tenido una operación a la cadera en EEUU, en la cual le pusieron un dispositivo de titanio. La autopsia demostró que el cuerpo no tenía tal dispositivo. Pareciera que fue este el caso que hizo sonar la alarma acerca del montaje.

  2. Los padres de uno de estos jóvenes supieron de forma casi inmediata que los restos, irreconocibles a simple vista, que les entregaron en Argentina no eran los de su hijo. El jóven había tenido una operació a la cadera en EEUU, en la cual le pusieron un dispositivo de titanio. La autopsia no encontró señales del dispositivo. Pareciera que fue este el caso que dió la alarma del cruel montaje, ninguno de los otros cuerpos masculinos tenían el dispositivo de titanio, contradiciendo también el argumento de una posible transpapelación” de los carnets de identidad.

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