El falso enfrentamiento entre un periodista y la CNI

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“Mirista caído era un alto dirigente. El verdadero nombre del terrorista era Augusto Carmona Acevedo”.

El 9 de diciembre de 1977, La Segunda informaba de esta manera el asesinato del periodista y entonces dirigente del MIR, Augusto Carmona, conocido como el “Pelao” por colegas y compañeros. Al igual que Las Últimas Noticias, el medio presentó su deceso como un enfrentamiento con la policía.

Dos días antes Carmona había llegado a su casa cerca de la medianoche, ubicada en calle Barcelona, comuna de San Miguel. Según pudo comprobar la justicia, el exredactor de la revista Punto Final fue acribillado por la espalda y por el frente segundos antes de entrar, apenas sacó sus llaves.

“Para nuestra familia fue muy violento que Pablo Honorato, quien atestiguó en el caso refrendando la tesis del enfrentamiento, y que fue compañero de universidad de mi papá, haya tenido un espacio en los medios por tanto tiempo”, opina Alejandra Carmona, la hija de Augusto.

El ataque fue perpetrado por agentes de la CNI que aguardaron su llegada cuatro horas, estacionados en vehículos institucionales y escondidos al interior del domicilio. Luego de disparar las submetralladoras, los atacantes arrastraron el cuerpo de Carmona hasta el interior del hogar, ante la mirada de algunos vecinos que desatendieron la orden de permanecer en sus casas con las cortinas cerradas.

Minutos después compareció el fiscal militar de turno y ordenó un peritaje a cargo de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones, cuyo informe reveló que la pistola de Carmona -que vivía en clandestinidad desde el golpe de Estado, debido a su cercanía con autoridades de izquierda y su reconocida inclinación ideológica- estaba con el seguro puesto, lo que derrumbó la tesis de enfrentamiento enarbolada por la prensa y el oficialismo. La relevancia de la operación fue tal que incluso la máxima autoridad de la CNI, Odlanier Mena, acudió al lugar después del asesinato, según declaró Juan Arancibia López, uno de sus choferes.

Casi 40 años después del crimen, en mayo de 2017, la Corte Suprema confirmó la resolución tomada por el ministro Leopoldo Llanos, quien sentenció a 10 años y 1 día a los exbrigadieres del Ejército, Manuel Provis Carrasco y Miguel Krassnoff, en calidad de autores del homicidio; además del mayor (r) del Ejército Enrique Sandoval Arancibia, al coronel (r) Luis Torres Méndez, y a los exsuboficiales José Fuentes Torres y Basclay Zapata.

La investigación de Llanos también comprobó que la Brigada Roja fue el grupo que planeó y ejecutó el asesinato del periodista, bajo la supervisión de Krassnoff, quien lideró todas las operaciones de exterminio en contra de miristas.

Alejandra Carmona, hija del abatido periodista, recuerda que para diciembre del ’77 tenía 12 años y residía en la República Democrática Alemana: “Como estábamos lejos no vimos la portada en sí, pero nos enteramos por medio de la Radio Moscú que mi papá había muerto en un supuesto enfrentamiento, que inmediatamente nos hizo sospechar”.

Según explica, lo “más doloroso fue vivir con la incertidumbre de cómo habían matado a mi papá, porque nos dijeron varias cosas, como que murió acribillado por la espalda mientras me escribía una postal sentado en su escritorio, o que lo habían matado a balazos desde la calle. Recién 35 años después nos enteramos de cómo fue verdaderamente, con agentes de la CNI apostados dentro y fuera de la casa, en el techo y actuando como si fueran vecinos”.

Alejandra, finalmente, dice que nunca olvidará “cómo la prensa, en este y otros casos, actuó compenetradamente con la dictadura. Además de todo el proceso judicial que siguió al asesinato de mi padre, para nuestra familia fue muy violento que periodistas como Pablo Honorato, quien atestiguó en el caso refrendando la tesis del enfrentamiento, y que fue compañero de universidad de mi papá, haya tenido un espacio en los medios por tanto tiempo, erigiéndose como un comunicador especialista de tribunales y la justicia”.

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One thought on “El falso enfrentamiento entre un periodista y la CNI

  1. Increible que hoy después de tantos años, tantas pruebas judiciales todavía haya parlamentarios y políticos de derecha que pretendan presentar a los criminales de lesa himanidad como unos pobres ancianos, víctima del marxismo y quieran indultarlos. una vergüenza.

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