Caso Rinconada de Maipú: El montaje que llegó a la tele

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El primer acto fue una noticia en televisión que informó de la muerte de un “extremista” y un soldado, en una escuela. Por las pantallas de TV, se difundió el nombre de Roberto Gallardo Moreno como el “mirista” abatido el 18 de noviembre de 1975. En las horas siguientes, agentes de Investigaciones y de la DINA se dieron a la tarea de aprehender a varios de los integrantes de la familia Gallardo Moreno. Entre ellos, a su esposa, que tenía un embarazo de tres meses y su hermana, con una guagua de seis meses de edad. Todos fueron trasladados inicialmente al cuartel central de Investigaciones, para una primera ronda de torturas e interrogatorios.

Claudio Sánchez de TVN y Julio López Blanco, de Canal 13, estuvieron en cámara presentando la escena como el resultado de un enfrentamiento, a sabiendas de que se trataba de un montaje, según estableció más tarde la justicia.

Algunos de los prisioneros fueron liberados, entre ellos, los sobrinos de Roberto: Verónica, de 9 años y Alberto, la guagua de seis meses, hijo de Catalina.

Pero los demás fueron trasladados a Villa Grimaldi donde fueron brutalmente torturados, con aplicación de aceite y agua hirviendo, y luego, acribillados. Las víctimas fueron identificadas como Catalina Ester Gallardo Moreno (hermana de Roberto, la madre del bebé Alberto), Mónica Pacheco Sánchez (la mujer embarazada y esposa de Roberto), Luis Andrés Gangas Torres, Pedro Blas Cortez Jelvez, Manuel Lautaro Reyes Garrido y Alberto Recaredo Gallardo Pacheco (el padre de Roberto, de 63 años).

Los sobrevivientes de Villa Grimaldi recuerdan esa noche del 19 de noviembre como una de las peores de las que pasaron ahí, por los gritos indescriptibles de las víctimas y la ferocidad de los agentes.

Rodrigo Lledó, exabogado jefe del Programa de Derechos Humanos del Ministerio de Interior, dijo a The Clinic que este caso fue particularmente dramático por el ensañamiento en las torturas que soportó esta familia:

“Hubo una mujer embarazada que perdió a su bebé producto de las torturas y que luego falleció. A algunos, les sacaron los ojos, las quemaron con aceite o agua hirviendo y, encima de todo, se prepara un montaje terrible, para el cual trasladan los cuerpos sin vida a Rinconada de Maipú”.

En el Fundo Rinconada de Maipú se simuló un enfrentamiento entre los asesinados y la policía secreta. Claudio Sánchez de TVN y Julio López Blanco, de Canal 13, estuvieron en cámara presentando la escena como el resultado de un enfrentamiento, a sabiendas de que se trataba de un montaje, según estableció más tarde la justicia.

La investigación, que inició el magistrado Alejandro Solís y concluyó Leopoldo Llanos, estableció que no hubo enfrentamiento, sino asesinatos y, de manera extraordinaria, también se dejó establecido que hubo participación activa de los profesionales de la prensa en el intento de encubrimiento.

Los sobrevivientes de Villa Grimaldi recuerdan esa noche del 19 de noviembre como una de las peores de las que pasaron ahí, por los gritos indescriptibles de las víctimas y la ferocidad de los agentes.

En 2006, el Tribunal de Ética del Colegio de Periodistas sancionó por faltas graves al Código de Ética a los periodistas Claudio Sánchez Venegas (Canal 13), Julio López Blanco (conductor del noticiario nocturno de Televisión Nacional), Vicente Pérez Zurita (jefe de prensa de Televisión Nacional), Manfredo Mayol Durán (gerente general de Televisión Nacional) y Roberto Araya Silva, quien fuera integrado a Televisión Nacional en 1974 como informante de la DINA, y posteriormente expulsado de la Orden. La noticia, por cierto, también fue recogida por la prensa escrita, en el mismo tenor.

“Como Colegio de Periodistas de Chile pedimos perdón por la participación de periodistas colegiados que en un determinado momento de la historia se hicieron cómplices de las violaciones a los derechos humanos, vulnerando fundamentales principios que inspiran a nuestra profesión”, dijo un comunicado emitido por la organización en 2015, al momento de conocerse la sentencia definitiva del caso.

En cuanto a los autores materiales, la justicia condenó a Manuel Contreras Sepúlveda, fundador de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), Marcelo Luis Manuel Moren Brito, Rolf Gonzalo Wemderoth Pozo, Miguel Krassnoff Martchenko y Basclay Zapata Reyes .

El fallo también obligó al Estado a pagar una reparación a los familiares de las víctimas y sobrevivientes de esta operación de la DINA, entre las que se se encuentran Ofelia Moreno (madre de Roberto Gallardo), Isabel Gallardo, Guillermo Gallardo (hermanos de Roberto) y a los entonces menores Viviana Gallardo, 9 años, y Alberto Rodríguez, “Beto”, su sobrino de entonces seis meses de edad y que perdió a su madre esa noche brutal.

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