Tiempos Mejores: Parte II

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Lo que los chilenos de a pie (y en especial los “creativos” de este pasquín) extrañan de usted es su enfermiza necesidad de ser florero de mesa ¡Deje ya de mandar al frente a esas naranjas podridas que tiene de ministros y mándese usted los condoros!

Un viejo adagio que Augusto solía repetir era ese que dice: “Las segundas partes, nunca son buenas”. Por lo mismo, se aseguró que su primera y única vez como Director Supremo de la Nación fuese lo suficientemente larga y próspera como para dejarle a su viuda una pensión digna que al menos le permitiera pagar luz y agua.

El negro corazón de nuestro gobernante no se va a motivar porque aumente el desempleo o cierren un par de empresas emblemáticas. Piñera necesita derrotar monstruos de gran tamaño, necesita ser un héroe griego, pero a la chilena.

Pero con Miguel Juan Sebastián, actual Gerente General de la Nación, las cosas son bien distintas. Mientras que a Piñera le gustaría ser adorado y respetado, a Augusto le importaba un reverendo pepino si la gente lo quería o no; le bastaba con levantar esa voz autoritaria de vendedor ambulante que tenía para que las cosas se hicieran a su pinta. Bueno, eso y la DINA, modestia aparte.

No obstante a nuestro CEO chilensis sí le importa que lo amen. El problema es que tiene menos gracia que un chiste sobre la muerte del Halcón de Chicureo.

Tatán es ese compañero de curso que se sacaba puros sietes, pero que no te dejaba copiar. Ese que levantaba primero la mano para contestar, ese con el que daba gusto hacer un trabajo porque uno se podía ir tranquilo a ver tele, sabiendo que igual se iba a sacar un siete; pero que no invitabas a tu fiesta de cumpleaños porque era demasiado desubicado. No obstante, todos hubiesen invitado a su hermano Miguel, porque si no llegaba con una Sorbete Letelier llegaba con Coca.

El principal problema de su segundo mandato es precisamente la falta de eso: Problemas. Piñerín tiene una gracia, y esa es que el muchacho sabe resolver conflictos de gran envergadura (veo a algunos excitados con esa palabra). Ustedes lo eligieron porque (además de que en la izquierda no tenían candidatos) iba a darles trabajo (cosa que los zurdos haraganes querían detener a toda costa) y además iba resolver los problemas del “legado” de la Soa Bachelé. Desafortunadamente el legado quedó tan mal hecho que no hay como arreglarlo desde cero y sólo se puede parchar, excepto en materia tributaria que es un área que la plebe no entiende ni quiere entender. Para mala fortuna del Presidente esta vez no tenemos mineros atrapados, ni desastres naturales, incluso los alguna vez molestos dirigentes estudiantiles del movimiento pingüino son ahora acicalados parlamentarios y el terremoto sólo volverá a estar presente en los vasos del proletariado durante la semana del 18.

Para mala fortuna del Presidente esta vez no tenemos mineros atrapados, ni desastres naturales, incluso los alguna vez molestos dirigentes estudiantiles del movimiento pingüino son ahora acicalados parlamentarios y el terremoto sólo volverá a estar presente en los vasos del proletariado durante la semana del 18.

Hay problemas, claro que sí, pero son demasiado sencillos como para calmar la sed mesiánica de nuestro mandatario. El negro corazón de nuestro gobernante no se va a motivar porque aumente el desempleo o cierren un par de empresas emblemáticas. Piñera necesita derrotar monstruos de gran tamaño, necesita ser un héroe griego, pero a la chilena. Y cómo no sentirse así si cual Hércules ha derrotado en innumerables ocasiones al largo brazo de la justicia usando tan sólo sus cortos brazos. Otro dolor del mandatario es lo que se dice de Cecilia, pero es un tema del que les hablaré en otra ocasión.

Señor Piñera: Lo que el pueblo le pide no es que sea carismático, en eso nunca le va a ganar a la cotona blanca de Verónica Michelle. Lo que los chilenos de a pie (y en especial los “creativos” de este pasquín) extrañan de usted es su enfermiza necesidad de ser florero de mesa ¡Deje ya de mandar al frente a esas naranjas podridas que tiene de ministros y mándese usted los condoros! En la crisis ambiental de Quintero vimos un repunte respecto de este tema, pero se nota que está fuera de training, llegó tarde y mal a arreglar la situación, cosa que en su primer mandato nunca le pasó.

Pero tranquilo Sebastián, porque en el peor de los escenarios esto es lo que pasará: su gobierno va a ser tan impopular que va a ganar de nuevo la izquierda. Luego y como siempre lo hacen, van a volver a dejar la escoba con sus reformas marxistas, y la derecha cavernaria volverá a la carga desplegando la ya conocida campaña del terror con la cual recuperarán el poder en las subsiguientes elecciones. Mal que mal estamos así desde el 2006.

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