Solo lo que no cesa de doler permanece en la memoria

Comparte en Facebook Twitear Whasapealo Telegramealo

Presentación realizada en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, el miércoles 22 de agosto del 2018, en ocasión de la presentación de la Colección de Memoria Audiovisual del Exilio en la Unión Soviética.

Foto Gentileza Vera von Reitzenstein

La colección de memoria audiovisual del exilio en la Unión Soviética, del Centro de Documentación del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, que me tocó presentar hace un tiempo, permite conocer historias de vida que van completando la gama del exilio chileno durante la dictadura cívico-militar. En la colección, por ahora, porque imagino que se irá agrandando con el tiempo, se pueden ver las entrevistas de Verónica Cortez, Aldo Silva, Viola Carrillo, los hermanos José y Rosaura Campusano, Patricia Salgado, Aydée Jara, Claudia Fuenzalida, Paula Leal y Tatiana Chetverkova.

En esas imágenes encontramos las voces e imágenes del exilio en ex Unión Soviética y es posible constatar la dureza del desarraigo, el dolor de tener que salir a un lugar extraño y distante. En los entrevistados, se constata la imagen siempre presente de un Chile lejano en distancia, pero cercano en los afectos, en las acciones, en las actitudes, en los recuerdos, en las añoranzas, en los amores. Son relatos conmovedores, que estremecen a quien los ve. Están contados sin pretensiones académicas. Son las voces de personas comunes y corrientes, de algún modo vinculadas a la izquierda chilena, que debido al golpe militar deben partir junto a sus familias al destierro o deben quedarse allí, porque les resulta imposible volver. En ellos se aprecia el afecto por la patria soviética y ese pueblo que los recibe, en algunos casos, con flores y sales, que les proporciona afecto y protección, además de posibilidades para realizarse como personas, de estudiar, de ser otros.

La diosa griega Mnemosine, hija de Urano, era la diosa de la memoria y madre de todas las Musas, porque ella sabe “todo lo que ha sido, todo lo que es y lo que será”.

Este archivo es valioso en sí mismo porque rescata las voces no visibles aún de ese exilio pero, también porque pone en el centro de la discusión nacional la Memoria, no cualquier memoria, sino la memoria de las víctimas del genocidio, la memoria de la izquierda nacional.

A propósito de estos testimonios, me parece pertinente hacer algunas reflexiones sobre la discusión en torno al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.

Estoy convencido de que las afirmaciones realizadas por el exministro Mauricio Rojas en el libro que escribió junto a Roberto Ampuero -“Diálogo de conversos” (Santiago, 2015)- y ratificadas el 2016 en una entrevista para CNN-Chile, no fueron hechas al azar, y reflejaron nítidamente su pensamiento. Trataré de explicarlo en siete puntos:

La memoria recupera los ejes de sentido del pasado y debe tener la posibilidad de conectarlos con los del presente. De ese modo, los dolores de la sociedad pasada se mantienen interrogados con las urgencias de la sociedad presente.

1.- El golpe militar de septiembre de 1973 destruyó las organizaciones de izquierda, aniquiló a sus miembros; proscribió su simbología, y quemó las expresiones literarias y artísticas de su cultura. Las Fuerzas Armadas decretaron el fin de la ideología marxista y de los marxistas (hay que extirpar “el cáncer marxista”, dijo el general Gustavo Leigh), y recurriendo a su memoria histórica impusieron un modelo basado en el orden y el respeto a las tradiciones de la chilenidad, rescataron la figura de Diego Portales y su creación, el mentado “Estado portaliano”; y sumieron al país en un orden conservador, donde desaparecieron las barbas, las minis y el cabello largo. Bajo la dictadura cívico-militar, los contenidos de la prensa y la TV resaltaron hazañas de héroes militares y del Ejército, los valores del huaso y del roto, que según ellos, en el pasado habían forjado Chile. En ese contexto, la izquierda debió adaptarse al nuevo escenario y refugiarse en el pueblo. Bajo lo que se denominó la larga “noche negra”, los recuerdos y experiencias vividas en la construcción del gobierno popular de Salvador Allende fueron guardados en lo más recóndito de la memoria, esperando nuevos tiempos.

2.- La diosa griega Mnemosine, hija de Urano, era la diosa de la memoria y madre de todas las Musas, porque ella sabe “todo lo que ha sido, todo lo que es y lo que será”. Que fuera la diosa más importante mostraba la relevancia que ya para los griegos tenía la memoria. Así como era relevante en la antigüedad, lo es ahora, aunque a veces no lo parezca y otras, como en estos días, se vuelva motivo de aguda controversia.

“Apoderarse de la memoria y del olvido es una de las máximas preocupaciones de las clases, de los grupos, de los individuos que han dominado y dominan las sociedades históricas”.

La “memoria histórica”, según Pierre Nora, es el esfuerzo consciente de los grupos humanos por entroncar con su pasado, sea este real o imaginario, valorándolo y tratándolo “con especial respeto”. Por su parte, Jacques Derrida, dice que para una sociedad rememorar es indispensable, que la rememoración es memoria histórica. Que la memoria histórica es “activa, actuante, de una historia liberadora-redentora, entendida como ‘cita secreta’ entre las generaciones que fueron y las actuales”. Añade que, la memoria no está necesariamente atada al pasado. La memoria no es un asunto sólo de preservar y conservar el pasado, al estar este siempre ya vuelto hacia el futuro “hacia lo que viene, hacia la promesa”, y el juego consiste en tenerlo presente, para neutralizarlo, someterlo en cierto modo a otra lógica. Jacques Derrida explica que la memoria siempre es un movimiento que ocurre desde el presente. La memoria recupera los ejes de sentido del pasado y debe tener la posibilidad de conectarlos con los del presente. De ese modo, los dolores de la sociedad pasada se mantienen interrogados con las urgencias de la sociedad presente. Como afirma Nietzsche: “Para que algo permanezca en la memoria se lo graba a fuego. Solo lo que no cesa de doler permanece en la memoria”.

3.- El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos representa la institucionalización y legitimación de la memoria histórica de las víctimas de la dictadura (izquierda chilena), controlando las visiones y olvidos del pasado. Porque, como afirma Jacques Le Goff, “la memoria ha constituido un hito importante en la lucha por el poder conducida por las fuerzas sociales. [Porque] apoderarse de la memoria y del olvido es una de las máximas preocupaciones de las clases, de los grupos, de los individuos que han dominado y dominan las sociedades históricas”.

4.- Años antes de la definitiva legitimación de la memoria de las víctimas de la dictadura, que ocurre con la inauguración del Museo de la Memoria y los DD.HH., el Presidente Ricardo Lagos, sabiendo que es muy importante conservar la memoria, promovió algunas iniciativas para legitimar la memoria colectiva de las víctimas. Al entregar el informe de la Comisión de la Tortura, dijo: “Hoy damos un paso más en este largo proceso por el cual el Estado de Chile responde, al menos en parte, al dolor de quienes fueron objeto de graves violaciones a los derechos humanos en el pasado reciente. (…) Muchos han creído que para superar los traumas del pasado bastaba con dar vuelta la página o con echar tierra sobre la memoria. Una sociedad no se hace más humana negando el dolor, el dolor de su historia. Al contrario, con ello solo se denigra y envilece (…)” Y finalizó vaticinando un país futuro bajo la hegemonía de la memoria histórica de la izquierda: “Ello hará posible un Chile con un mañana compartido para nuestros hijos. Un mañana construido, no sobre la base engañosa y frágil del olvido, sino sobre la base sólida de nuestra memoria histórica. Porque, compatriotas míos, no hay mañana sin ayer…”

5.- Según Pierre Vidal-Naquet, “la rivalidad organizada de las memorias individuales o colectivas es una de las características de las sociedades pluralistas”. Esa es la razón por la que entre la derecha (pinochetista, liberal o conservadora) y la izquierda en todas sus vertientes existe una rivalidad de memorias que compiten por hegemonizar las visiones del conjunto de la sociedad. La existencia de memorias muy diferentes en el Chile actual, que se hacen públicas más libremente es, según el historiador, Cristián Gazmuri “responsable de la importante división que existe en la sociedad chilena de hoy”.

la batalla por la memoria es en todas las sociedades y, especialmente en esta, la madre de todas las batallas.

6.- Entonces, queda claro que tantos las declaraciones del exministro de Las Culturas, Mauricio Rojas, calificando de montaje este Museo, y la reciente idea del Presidente Sebastián Piñera, de construir un Museo de la Cemocracia como alternativa al de la Memoria, se enmarca en la intención de disputar la hegemonía por el control de la memoria. Es una política diseñada tras constatar que sus ideas liberales carecen de posibilidades, si no logran imponer su memoria como alternativa a la nuestra. Por eso hoy es necesario defender este museo símbolo de la memoria de los desposeídos, de las víctimas del genocidio, del exilio, porque, en definitiva, la batalla por la memoria es en todas las sociedades y, especialmente en esta, la madre de todas las batallas, porque quien controle las visiones del pasado, tendrá éxito en sus proyectos de futuro.

Claves: , , , ,